Leo en elmundo la historia de “Oscar” un gato de un geriátrico en Rhode Island (USA) que en las últimas horas de sus pacientes husmea la muerte, se acerca a la c
ama ,sube y descansa junto al enfermo. Al poco tiempo el anciano muere.
Los “malababas” pensaran que es un gato de mal agüero. Lo primero que se me viene a la mente son las decenas de casos de perros ,que vuelven a sus casas extraviados desde cientos de kilómetros. O los perros que hacen guardia estoicamente delante de la puerta de hospitales y cementerios, el último sitio donde vieron a sus amos. Es como si tuvieran un sexto sentido.
En el antiguo Egipto el gato formaba parte de sus símbolos religiosos ,era la forma en la que los dioses se comunicaban con los hombres. Matar un gato estaba penado con la muerte. Cuando un gato fallecía se afeitaban las cejas como señal de duelo e incluso los momificaban.
Joan Teno, médico de la Universidad Brown, que atiende a los pacientes de la clínica comenta: “Óscar siempre se las arregla para aparecer y siempre lo hace en las dos últimas horas”, quien, sin embargo, no cree que el animal tenga facultades paranormales y apunta más bien a una “explicación química” debida a feromonas.
A todo lo que no tiene explicación el hombre quiere darle una explicación científica, nos queremos poner por encima del gato ,que nuestra razón pueda con la naturaleza y esto amigos no es posible.
En verdad el gato tiene un don y el que no lo quiera ver así es por puro chauvinismo del racionalismo científico.
Yo me quedo con el gato que si tan amigo es de la muerte , es que no debe ser tan mala y sino ¿que remedio nos queda?